Querido Habitante en tus Alturas:
Esto que cae
y no es la lluvia
¿acaso crees que no iba a saber que son
tus lágrimas?
Llueve tranquilo,
dulce amor,
ahora que te pesa tu cabina
y que extrañas al mundo (que tanto te duele)
y que bajarás como un ave en su propia mano,
los almanaques te dan la bienvenida
llenos de aire
sin piel.
Tú que hubieras preferido mil veces
olvidarte que acá abajo...
que hubieras querido dejar de pisar la tierra
el cemento, las alfombras.
Allá, sintiéndote seguro en el pequeño cuadrado metal
de tu grúa amarilla.
Mostrando entradas con la etiqueta Retazos citas y recortes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Retazos citas y recortes. Mostrar todas las entradas
lunes, 17 de noviembre de 2014
domingo, 2 de noviembre de 2014
Ulises, James Joyce
La observó echar en la medida, y luego en la jarra, blanca leche espesa, no suya. Viejas tetas encogidas. Volvió a echar una medida y una propina. Anciana y secreta, había entrado desde un mundo mañanero, quizá mensajera. Alababa la excelencia de la leche, mientras la vertía. Acurrucada junto a una paciente vaca, al romper el día, en el fértil campo, bruja sentada en su seta venenosa, con sus arrugados dedos rápidos en las ubres chorreantes. Mugían en torno a ella, y la conocían; ganado sedoso de rocío. Seda de las vacas y pobre vieja: nombres que se le dieron en tiempos antiguos. Una anciana errante, baja forma de un ser inmortal, sirviendo al que la conquistó y alegremente la traicionó: la concubina común de ellos, mensajera de la secreta mañana. Si para servir o para reprender, no sabía él decirlo: pero desdeñaba solicitar sus favores.
El abismo económico, La era de las catástrofes. Eric Howbsbaum.
Para aquellos de nosotros que vivimos los años de la Gran Depresión todavía resulta incomprensible que la ortodoxia del mercado libre, tan patentemente desacreditada, haya podido presidir nuevamente un período general de depresión a finales de los años ochenta y comienzos de los noventa, en el que se ha mostrado igualmente incapaz de aportar soluciones. Este extraño fenómeno debe servir para recordarnos un gran hecho histórico que ilustra: la increíble falta de memoria de los teóricos y prácticos de la economía. Es también una clara ilustración de la necesidad que la sociedad tiene de los historiadores, que son los "recordadores" profesionales de lo que sus conciudadanos desean olvidar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)